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Jorman Campuzano habla previo al partido contra Delfín

República Verdolaga

Es posible que juegue. También, que no. Pero está ahí, abrazado a la “almohada” que el técnico Jorge Almirón le dio en Chile para acostar su sueño.

“Cuando entré no me la creía, era algo soñado y muy lindo para mí”, dice sobre su debut en Copa Libertadores, quince días atrás, ante Colo Colo.

Este “pelao” que siendo hijo de un profesor de química no ha terminado el bachillerato. Que siendo del Cesar no fue acordeonero. Que teniendo todo en casa de Tamalameque se fue a Bogotá a mitigar hambres con las sopas de menudencias que le compartían en La Chispita Dorada…

Este “pelao”, sí, él, conquista simpatías por su sentido de la humildad, su juego lleno de vigor y por su madurez ganada golpe a golpe.

“En lo personal, estoy muy feliz con lo que se viene haciendo día a día”, cuenta.

Pasaron los días de las caravanas en su pueblo. Del campeonato de billar en su nombre tras oírse la noticia sobre su posible llegada al Rey de Copas. Ahora los retos son otros.

“Estoy muy contento por la victoria que logramos en Chile. Gracias a Dios nos pudimos traer los tres puntos”, evoca.

Allá, en el Monumental de Santiago, Jorman escuchó el canto en contra proferido por la hinchada del “Cacique” y cómo podría reventarle el tímpano de “pararle mucha oreja”.

Es así como Campuzano entiende que hay momentos en los que debe olvidarse de la tribuna…

“Yo creo que en la cancha tienes que tener mucha personalidad, pedir la pelota, entenderte muy bien con los compañeros, a la gente hay que dejarla por fuera cuando estás en la cancha”, asegura.

En la media cancha, su tono Caribe suena. Es una de las cualidades que el técnico argentino, Jorge Almirón, ha detectado. Es líder. Habla. No se arruga. En sólo unos minutos de Libertadores lo ha demostrado.

“El profe Almirón siempre me dice que entre con toda la confianza, que me dé cuenta de los movimientos, que siempre tenga la misma actitud que he tenido, de titular o de suplente”

Este miércoles, él experimentará lo que seguramente apreció a la distancia, cuando don Aristides, su papá, encendía el televisor para ver los partidos de su equipo, Nacional, en plena Copa.

“La hinchada, como siempre lo he dicho, la hinchada más grande de Colombia es la de Atlético Nacional, siempre está acompañando a donde Nacional vaya”

Seguro Tamalameque será una sola pantalla. Y si Jorman Campuzano va a la grama, con él una sola idea: “Ganar, conseguir puntos. Eso nos viene muy bien a nosotros”

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